domingo, 25 de enero de 2026

Historia de Fuentes de Nava (974-2026)

El término "Fuentes" procede directamente del latín fontes, una referencia explícita a la abundancia de manantiales y fuentes naturales que brotaban en el collado donde se ubicó el asentamiento primitivo. Esta característica hidrológica fue determinante para la ocupación humana en un territorio caracterizado por la aridez estival de la estepa castellana. El sobrenombre "de Nava" fue una adición oficial mucho más tardía, en el año 1872, motivada por su proximidad a la laguna del mismo nombre, aunque el uso del término "Nava" —que alude a una llanura entre montañas o una tierra llana y pantanosa— ya estaba presente en la documentación histórica para diferenciar este núcleo de otros homónimos. En 1916 ssu nombre fue modificado oficialmente por el de Fuentes de Nava.
Origen de la Villa

La primera mención documental fidedigna de la localidad se remonta al año 974, figurando en el Códice donde se inserta el Índice de Dueñas bajo el nombre de "Fuentes de Don Bermudo". Este antropónimo ha dado lugar a un intenso debate historiográfico sobre la identidad de su fundador o señor primordial. Una de las teorías más robustas sugiere que se trata del Infante Bermudo, hijo del monarca leonés Ordoño III, quien tras la muerte de su padre en 956 y en el contexto de las disputas sucesorias que siguieron al reinado de Sancho el Craso, se habría establecido en estas tierras como parte del proceso de repoblación nobiliaria que buscaba consolidar la frontera leonesa frente a las incursiones califales. Otra hipótesis identifica a este personaje con Bermudo Pepi Adefonsi, vástago de los magnates lebaniegos Alfonso y Justa (ancestros de los Condes de Saldaña y Carrión), cuya presencia se registra en el monasterio de Santo Toribio de Liébana en el año 924. Independientemente de la identidad exacta, el apelativo "Don Bermudo" subraya la importancia de la villa como un centro de poder señorial desde sus etapas más tempranas, vinculada a las rentas de instituciones eclesiásticas como el monasterio de San Zoilo.

Sistema de behetría en la Baja Edad Media 

Durante la Baja Edad Media, Fuentes de Nava se integró en la organización territorial de la Corona de Castilla bajo un estatus jurídico particular que define la relación entre los pobladores y la nobleza. Según los datos recogidos en el Libro de las Behetrías de 1350, el municipio era una "Behetría de señor natural". Este régimen implicaba que los vecinos tenían el derecho de elegir a su señor, siempre que este perteneciera al linaje de los que tradicionalmente habían ostentado derechos en la villa.

El análisis de las cargas impositivas de la época revela una compleja red de obligaciones. Los habitantes pagaban al Rey impuestos por martiniega (impuesto que se pagaba el día de San Martín), servicios y monedas. Paralelamente, la villa estaba sujeta a derechos señoriales compartidos: Don Juan Alfonso recibía 180 maravedís por martiniega, mientras que Don Nuño percibía 30 maravedís por su heredad local. Además, cada uno de los denominados "señores naturales" tenía derecho a cobrar 6 maravedís anuales. Entre los linajes que poseían estos derechos señoriales se encontraban figuras prominentes de las casas de Lara, Tello y Vizcaya, lo que indica que Fuentes de Nava no era una propiedad aislada, sino un nodo de interés para la alta aristocracia castellana.

La configuración urbana de este periodo era la de una villa murada, aunque el cerco defensivo se construyó principalmente con materiales locales como el adobe y el tapial, lo que sugiere una función más administrativa y de control fiscal que puramente militar de gran envergadura. De esta antigua muralla medieval se conserva hoy como testimonio principal el "Arco del Postigo", fechado en el siglo XV. Este elemento arquitectónico trascendió su propósito defensivo para convertirse en un centro de devoción popular; sobre el arco se sitúa un humilladero-balconada que alberga la imagen de la Virgen del Postigo, figura a la que históricamente se encomendaban los viajeros que salían de la villa y las mujeres gestantes, buscando protección en un entorno geográfico que podía ser inhóspito.

La hegemonía de los Enriquez. Almirantes de Castilla y Señores de la Villa

El destino de Fuentes de Nava quedó indisolublemente ligado a la Casa de Enríquez a partir del siglo XV. Este linaje, que surge como una rama ilegítima de la casa real de Borgoña a través de Don Fadrique Alfonso de Castilla (hijo de Alfonso XI), alcanzó su máximo prestigio cuando Don Alfonso Enríquez fue nombrado Almirante de Castilla en 1405 por Enrique III. El cargo de Almirante se convirtió en hereditario dentro de la familia, manteniéndose hasta el año 1705. Don Alfonso Enríquez (1354-1429), I Señor de Medina de Rioseco, fue el artífice de la consolidación del patrimonio familiar en las tierras de Valladolid y Palencia. Su matrimonio con Juana de Mendoza y Ayala, conocida como "la ricahembra", reforzó los lazos de la familia con el poder central y aumentó significativamente su capacidad económica. Los Enríquez ejercieron un patronato activo sobre la villa, aunque su relación no estuvo exenta de tensiones. Documentos históricos indican que Luis Enríquez, sexto Almirante de Castilla, mantuvo largas disputas con la villa en el siglo XVI debido a sus intentos de obtener crecientes cantidades de dinero para servir a la corona.

La influencia de los Enríquez se manifestó no solo en la política, sino también en el ámbito eclesiástico. Rodrigo Enríquez, deán de la catedral de Palencia en el siglo XV y bisnieto de Alfonso XI, fue una de las figuras religiosas más prestigiosas de la región, interviniendo en la resolución de sentencias favorables al cabildo y dejando un sepulcro de notable calidad artística en la catedral palentina. Esta red de poder familiar permitió que Fuentes de Nava disfrutara de una estabilidad que fue el caldo de cultivo para el esplendor artístico del siglo XVI.

La guerra de las comunidades de Castilla

Fuentes de Don Bermudo, tuvo una participación activa y significativa en la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520-1521), enmarcada principalmente en la resistencia antiseñorial que caracterizó a la comarca de Tierra de Campos. Los hechos más relevantes en la villa y sus alrededores fueron:

El Pleito de la Behetría: La villa protagonizó un importante conflicto jurídico y político al defender su estatus de "behetría". Los vecinos se opusieron legalmente a las pretensiones del Conde de Benavente, quien intentaba ejercer su dominio sobre ellos. El concejo y la mayor parte de la villa manifestaron su voluntad de permanecer bajo la "encomienda" (protección) del Almirante de Castilla, Fadrique Enríquez, acogiéndose a sus antiguos privilegios para elegir a su propio señor.

Más allá de los pleitos legales, la villa participó en actos de rebeldía directa. Se documenta que habitantes de Fuentes de Nava, junto con los de la vecina localidad de Becerril, saquearon la casa donde residía un individuo llamado Lerma, robando más de 2.000 ducados de oro. Además, los sublevados asaltaron la cárcel del Partido y pusieron en libertad a todos los presos que se encontraban en ella.

La zona de Tierra de Campos fue uno de los focos más radicales del movimiento. En Paredes de Nava, un pueblo colindante, el conflicto tuvo un fuerte componente ideológico; allí, un cura local llegó a profetizar públicamente que la revuelta comunera alcanzaría la victoria, utilizando la religión como herramienta de movilización política. Otras localidades cercanas como Cisneros y Becerril de Campos también formaron parte de este sistema de resistencia contra el poder de la alta nobleza.

La iglesia de San Pedro. La "Estrella de Campos"

El casco urbano de Fuentes de Nava es depositario de un patrimonio religioso de una escala y calidad técnica inusuales para su tamaño poblacional. Históricamente, la villa llegó a albergar cinco templos: San Pelayo, San Miguel, San Román, Santa María y San Pedro, de las que solo se conservan las dos últimas, testimonio de una época de gran prosperidad económica basada en la exportación de cereal y el apoyo de los estamentos privilegiados. En la actualidad, dos de estas iglesias permanecen como hitos monumentales integrados en el proyecto del Museo Territorial Campos del Renacimiento.

La Iglesia de San Pedro es célebre por su torre renacentista, cuya altura y elegancia le han valido el sobrenombre de la "Estrella de Campos" o la "linterna de Campos". Esta estructura de 65 metros de altura domina el horizonte de la llanura palentina, sirviendo no solo como campanario sino como un símbolo de la verticalidad de la fe en un paisaje horizontal. La torre consta de cuatro cuerpos construidos en el siglo XVI y está rematada por una linterna hexagonal añadida en el siglo XVII.

En su interior, el templo alberga obras de los maestros más destacados del Renacimiento español. El Retablo Mayor es una pieza magistral atribuida al escultor Juan de Valmaseda, con intervenciones en pintura de Juan de Villoldo y relieves de la escuela de Alonso Berruguete. Un elemento de gran relevancia histórica es la capilla financiada por el deán de Charcas (Perú), clérigo natural de Fuentes de Nava que ocupó cargos de importancia en la administración eclesiástica del virreinato peruano. La construcción de esta capilla en 1583 fue encargada al maestro cantero cántabro Juan de la Cuesta, lo que evidencia la existencia de circuitos de transferencia económica y artística entre la metrópoli y las colonias.

La iglesia de Santa María

La Iglesia parroquial de Santa María, declarada Monumento Nacional en 1978, representa la síntesis perfecta entre las técnicas constructivas de la tradición mudéjar y los nuevos lenguajes estilísticos del gótico isabelino y el renacimiento. Edificada principalmente en el siglo XVI sobre una estructura anterior dedicada a Nuestra Señora del Pozo Bueno, el templo presenta una evolución arquitectónica que se extiende hasta el siglo XVIII.

El mayor tesoro de Santa María es su artesonado mudéjar de impecable factura y extraordinaria conservación. Se trata de una techumbre de madera de pino silvestre ejecutada mediante la técnica del ataujerado, donde piezas de poco espesor se clavan sobre tableros para crear complejas lacerías geométricas de influencia hispanomusulmana. El autor de estas cubiertas, conocido historiográficamente como el "maestro de Fuentes de Nava", demostró un dominio técnico excepcional en las armaduras de par y nudillo de las naves y el presbiterio.

Además de su arquitectura, el templo conserva piezas escultóricas de gran valor, como una Asunción de la Virgen del siglo XV realizada por Alejo de Vahía, cuyas figuras se caracterizan por una singularidad estilística inconfundible dentro del gótico hispano-flamenco. El coro está presidido por un monumental órgano barroco de 1790, obra del organero Tadeo Ortega, quien dejó una inscripción en el secreto del instrumento: “Tadeo Ortega me hizo en esta villa de Fuentes, para que a Dios y a la Virgen se den cultos reverentes”.

El Canal de Castilla

En el siglo XVIII, Fuentes de Nava se convirtió en escenario de uno de los proyectos de ingeniería civil más ambiciosos de la Ilustración española: el Canal de Castilla. Ideado por el Marqués de la Ensenada y los ingenieros Antonio de Ulloa y Charles Lemaur, el canal tenía como objetivo fundamental servir de vía fluvial de comunicación para dar salida al excedente de grano de la meseta hacia el mar Cantábrico.

El ramal de Campos del canal atraviesa el término municipal de Fuentes de Nava, dotando a la localidad de infraestructuras específicas como un antiguo embarcadero, almacenes y casas de administración que hoy forman parte del patrimonio industrial de la región. La construcción de este tramo se dilató desde 1753 hasta 1849, enfrentándose a constantes interrupciones por falta de fondos, epidemias de cólera y los conflictos bélicos de la época. Para la excavación del canal se recurrió inicialmente a campesinos y soldados, y posteriormente, a partir de 1831, a cuerdas de presos que trabajaron en condiciones extremas.

Aunque el canal nunca cumplió plenamente su objetivo original de unir Castilla con los puertos del norte debido a la llegada del ferrocarril, su impacto en Fuentes de Nava fue profundo. Durante décadas, impulsó la creación de molinos harineros y fábricas de piensos que aprovecharon la fuerza motriz de sus esclusas. En la actualidad, el canal ha abandonado su función mercantil para convertirse en un recurso turístico y una pieza clave en la gestión hídrica de la comarca, siendo su caudal fundamental para el mantenimiento de la Laguna de la Nava.

La Laguna de la Nava: Del "Mar de Campos" a la Recuperación Ecológica

La historia medioambiental de Fuentes de Nava es indisoluble de la Laguna de la Nava de Fuentes, un humedal estepario de carácter endorreico que en el pasado fue uno de los más extensos de España, llegando a ocupar más de 3.500 hectáreas en épocas de plenitud hídrica. Este ecosistema, conocido históricamente como el "Mar de Campos", ha sido objeto de una lucha secular entre la naturaleza y la voluntad de transformación agraria del ser humano.

Desde el reinado de los Reyes Católicos, la laguna fue vista como un "enemigo a batir" para ganar tierras de cultivo y eliminar los focos de paludismo y malaria transmitidos por mosquitos en aguas estancadas. Sin embargo, la mayor parte de los intentos de desecación fallaron durante siglos debido a la orografía del terreno, que tendía a rellenarse de agua con cada ciclo de lluvias intensas.

El hito definitivo de su desaparición se produjo durante el franquismo. En 1949 se inició un ambicioso proyecto de ingeniería hidráulica que culminó en 1968 con la desecación total del humedal para abrir nuevas tierras de labranza. Esta acción provocó la desaparición de la rica biodiversidad ornítica y sumió a la comarca en una pérdida ecológica irreparable, transformando el paisaje húmedo en una estepa cerealista monótona. 

A finales de la década de 1980, surgió un movimiento para revertir la desecación liderado por la Fundación Global Nature y diversas administraciones. En 1990, se logró que las aguas volvieran a inundar inicialmente unas 60 hectáreas del antiguo vaso lagunar. Gracias a fondos europeos del programa LIFE y a la gestión del agua procedente del Canal de Castilla, hoy la laguna cuenta con cerca de 400 hectáreas recuperadas.

La restauración ha sido un éxito sin precedentes permitiendo el regreso de especies emblemáticas como el ánsar común y el rarísimo carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola), que utiliza la laguna como parada crítica en su migración otoñal. La zona está integrada ahora en el Espacio Natural La Nava y Campos de Palencia, un oasis de biodiversidad en medio de la estepa castellana.

Patrimonio histórico y conservación de la naturaleza

La vitalidad de Fuentes de Nava en la actualidad reside en su capacidad para integrar su legado histórico con nuevas formas de desarrollo rural. La villa fue merecedora del título de Conjunto Histórico Artístico en 1983 por la belleza y coherencia de su casco urbano, donde conviven casonas palaciales blasonadas con la arquitectura tradicional de tierra.

La localidad cuenta con infraestructuras punteras para el estudio y la divulgación de su entorno. El Centro de Estudios Ambientales de la Laguna de la Nava, ubicado en una casa solariega rehabilitada del siglo XVIII, funciona como núcleo de investigación sobre la biodiversidad de Tierra de Campos. Complementariamente, la Casa del Parque de la Nava ofrece al visitante una experiencia interactiva sobre la historia del "Mar de Campos", permitiendo incluso el manejo de cámaras remotas instaladas en el humedal para observar la fauna sin perturbar su hábitat.

   

Folclore y Tradiciones Vivas

El folclore local es otra manifestación del rico pasado de la villa. La danza del paloteo es la expresión más antigua que se conserva, ejecutándose con especial fervor durante la fiesta de San Miguel el 8 de mayo. Estos bailes rituales de origen agrario y guerrero, caracterizados por el rítmico golpeo de varas de madera, son un símbolo de la cohesión comunitaria que ha permitido a Fuentes de Nava preservar su identidad frente al fenómeno de la despoblación. Otras fechas destacadas son la festividad de San Antón, el 17 de enero, y San Agustín, patrón de la localidad, cuyas fiestas se celebran en torno al 28 de agosto.

 


Referencias enciclopédicas sobre la Villa

Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850) decía "Fuentes de Don Bermudo, vulgarmente de la Nava, villa con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Palencia;  se ubica en un collado que se prolonga en figura irregular de Este a Oeste, de terreno llano, con fuentes".  Forma parte del partido judicial de Frechilla. Y prosigo leyendo del libro de Madoz, "su clima es templado y las enfermedades más comunes calenturas intermitentes y tercianas. Tiene 480 casas; una mala cárcel; escuela de primeras letras para niños y niñas, concurrida por 170 de los primeros y 40 de las segundas, estando dotado su maestro en 330 reales anuales; dos iglesias parroquiales, San Pedro y Santa María del Pozo-bueno, servidas la una por un cura párroco, cuatro beneficiados y dos capellanes, y la otra por un cura propio y tres beneficiados; tres ermitas dedicadas a san Miguel y la santa Cruz, esta última en el pueblo y aquella a 200 pasos de distancia y por último varias fuentes en el término, cuatro de ellas bastante próximas de cuyas buenas y abundantes aguas se surte el vecindario. Confina al norte con Paredes de Nava, al este con Becerril, al Sur con Villamartín y al Oeste con Autillo y Abarca.

El terreno es llano y bastante árido, cruzándolo a 150 pasos de la población el Canal de Castilla, sobre el cual hay un puente a la misma distancia y un muelle con dos almacenes. Los caminos son para los pueblos limítrofes, hallándose en muy mal estado por ser tierra pantanosa. La correspondencia se recibe de Palencia por valijero los domingos, martes y viernes, de 4 a 6 de la tarde, saliendo los mismos días entre las 3 y 4 de la madrugada. Produce trigo, cebada y vino, ganado lanar y mular; caza poco abundante de liebres y pesca de barbos y tencas. Industria: la agrícola, un molino de viento y bastantes telares de estameña en decadencia. Comercio: extracción de trigo, vino y estameñas. Población: 456 vecinos, 2.372 almas. Capital producido: 2.030.000 reales. El presupuesto municipal asciende a 8.000 reales que se cubren con el producto de los pastos comunes y con la cantidad que rinden los propios y valdíos". 

Según la enciclopedia  Espasa de 1924 el pueblo tenía 701 edificios y albergues y 2.087 habitantes según el censo de 1910. El censo de 1920 le asignaba 2.049 habitantes. El municipio se componía de la villa de su nombre y otros 87 edificios y albergues con 8 habitantes. Lo situaba a 6 kilómetros de Castromocho, cuya estación era la más próxima. Hablaba además de la producción agrícola de cereales y legumbres y la cría de ganado, de la industria de fabricación de cerveza, harinas y sacos. Tenía telégrafo, alumbrado eléctrico, escuelas y servicio de automóvil a Palencia.

Evolución de la Población de Fuentes 1842-2021
Evolución de la población de Fuentes de Nava (1842-2021)

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