Antonio Machín nació en Sagua La Grande (Las Villas-Cuba) el 19 de enero de 1904 y murió en Madrid el 4 de agosto de 1977, aunque su cuerpo está enterrado en Sevilla. Miembro de una familia numerosa de quince hermanos, fueron sus padres un emigrante español, José Lugo Padrón y una afrocubana, Leoncia Machín. En 1926 se inicia como solista en los cafetines, donde se acompaña del guitarrista Miguel Zabala. Posteriormente llega a cantar en una emisora en la que coincide con Don Azpiazu quien lo contrata como segundo cantante de su orquesta. Sin dejar a éste funda un sexteto y consigue sus primeros éxitos: "Aquellos ojos verdes", "El manisero". En 1930 deja Cuba a la que no vuelve hasta 1958. Llega a Nueva York y actúa en diferentes orquestas, además de las que él dirige: la Orquesta Machín y el Cuarteto Machín. Marcha a Europa en 1936 y recorre Londres, Paris, Suecia. Llega a España en 1939. En 1943 se casa en Sevilla Con Mª de los Ángeles Rodríguez. Más de 60 éxitos le avalan y le convierten en España en ídolo de multitudes.
En el período 1922-1946 se mantiene el patrón agrario-artesano clásico con servicios cualificados puntuales aunque con novedades relevantes en 1934 y 1946. En 1922, dominan los oficios de jornalero y labrador, junto a pastor; alrededor de ellos aparece un “anillo” de oficios: zapatero, albañil, herrero, panadero, tabernero, etc. y algunas ocupaciones cualificadas: maestro, secretario, farmacéutico, veterinario, practicante. En síntesis, Fuentes de Nava sigue siendo una economía agraria con soporte artesano y servicios locales básicos. En 1934 se consolida el mismo patrón, pero con dos novedades relevantes; la presencia femenina y el registro “Su sexo”. Gran parte de las mujeres aparecen como “Su sexo”, lo que equivale a trabajo doméstico no remunerado / no declarado, mientras los varones concentran “jornalero/labrador/pastor” y oficios. Existe una mayor visibilidad de servicios y oficios específicos. La lista adicional muestra perfiles juveniles como estudiante, además de oficios como talabartero y la presencia de un médico en un asiento, lo que apunta a una mayor diversificación, al menos registral, en los años de la República. Siguen figurando perfiles de farmacéutico, maestro/a, secretario, practicante, etc.
En 1946 se produce una serie de cambios en las categorías ocupacionales. Además del núcleo agrario (labradores, ganaderos, pastores), aparecen con más frecuencia categorías como obrero, industrial, empleado, Guardia Civil, subsidiado y oficios como herrero, albañil, panadero, confitero, organista, escribiente. Este repertorio sugiere dos cosas: cierta reclasificación de parte del trabajo: de “jornalero” a “obrero”, por ejemplo, y huellas de la posguerra en la categoría “subsidiado”. En conclusión hay una continuidad muy fuerte del modelo agrario 1922→1934, con servicios locales cualificados como minoría; en 1946 el núcleo agrario permanece, pero el vocabulario ocupacional se “moderniza” y aparecen señales claras del contexto administrativo y socioeconómico de posguerra (obrero/industrial/Guardia Civil/subsidiado).En 1951 la estructura ocupacional sigue siendo netamente agraria: Labrador / agricultor / ganadero / pastor aparecen de forma recurrente en varones y, en menor medida, como ocupación explícita en algunos casos, conviviendo con un bloque de oficios y servicios: Obrero, mecánico, zapatero, albañil, panadero, barbero, además de guardia civil y sacerdote, estos últimos muy característicos como “servicios del Estado/Iglesia” en el medio rural. En mujeres, la ocupación se consigna frecuentemente como “Su sexo”, equivalente funcional a “sus labores”, lo que invisibiliza cualquier trabajo agrario auxiliar, los cuidados y la economía doméstica, pero es un patrón documental típico. En 1955 existe un panorama de oficios más diversificados que en 1951. Sigue dominando el bloque agrario: labrador, ganadero, pastor, y en el otro distrito aparece también hortelano con frecuencia. Aumenta la visibilidad de ocupaciones “no agrarias” o de administración/servicios: Guardia civil, sacerdote, veterinario, maestra, secretario, empleado, escribiente, farmacéutico / auxiliar (aparece la figura del farmacéutico y de Auxiliar de Farmacia), etc. También aparecen con claridad oficios manuales y comercio: albañil, herrero, herrador, mecánico, zapatero, sastre, barbero, panadero, pintor, confitero, comerciante, industrial y “guarda ganado”. En 1955 se aprecia una economía rural aún agraria, pero con una capa de especialización artesanal y de servicios más explícita que en censos anteriores o al menos mejor registrada.
En 1890 se utiliza la lectura y escritura como doble indicador de alfabetización. Esto evidencia una bolsa real de analfabetismo entre electores, que, por definición, ya son varones adultos con cierto arraigo. En 1900 se conserva el esquema “leer/escribir” y, además, aparece la condición de elegibilidad para cargos concejiles, separando “capacidad política” formal de la instrucción básica. Siguen viéndose secuencias de No en lectura/escritura en parte del electorado. En 1910 el campo se formula como una única pregunta (“¿Sabe leer y escribir?”) y lo que se observa en las páginas muestreadas es una predominancia abrumadora del “Sí” con “No” puntuales. En conclusión y respecto a la instrucción: entre 1890–1900 hay analfabetismo apreciable incluso entre electores; en 1910 se aprecia un avance muy notable de la alfabetización funcional, compatible con la expansión de la escolarización obligatoria y la mejora de registros censales a inicios del siglo XX, sin que ello implique alfabetización universal.Pasemos al período 1922-1946. En 1922, la columna “¿Sabe leer y escribir?” muestra predominio del “Sí” a lo largo de los listados, con algunos “No” puntuales. Esto encaja con un escenario de alfabetización bastante extendida entre electores varones, aunque no universal. En 1934 se mantiene una alfabetización mayoritaria (el “Sí” es lo más frecuente), pero se observan “Noes” con cierta regularidad, especialmente en entradas femeninas “Su sexo” lo que, sin ser una regla absoluta, es un patrón esperable por cohortes y un acceso desigual a la escolarización. En 1946, la columna de “Instrucción” aparece explícitamente y vuelve a predominar el “Sí”, pero hay “No” registrados, por ejemplo, en algunas viudas y determinadas entradas. En conclusión en el periodo 1922–1946 la alfabetización es ya mayoritaria, pero persisten bolsas de no alfabetización que, por el tipo de asientos donde aparecen, parecen asociadas a cohortes mayores y, en 1934, también a una parte del electorado femenino.
En 1951 predomina abrumadoramente el “Sí” en “¿Sabe leer y escribir?”, con pocos “No” puntuales. Esto sugiere que para 1951 la alfabetización básica es ya muy elevada en el colectivo censado (adultos + cabezas de familia). Los “No” que aparecen tienden a concentrarse en mujeres mayores o en perfiles de edad avanzada, coherente con cohortes que se escolarizaron menos. En 1955, predomina igualmente el “Sí”, pero en 1955 se ven “No” de forma algo más explícita en algunos registros concretos, incluso asociados a “sus labores” o a perfiles de edad avanzada. La pauta es consistente con la transición ya observada en 1946: alfabetización muy extendida, con bolsas residuales ligadas a cohortes mayores y, en menor medida, a mujeres registradas en términos domésticos.
¿Qué se puede (y qué no) deducir en el primer período de análisis: 1890-1910?. Hay una limitación estructural. Al ser listas electorales, solo incluyen electores; por tanto, no describen familias completas. Hay indicios útiles e inferencias razonables como la concentración de apellidos: Se repiten con mucha frecuencia linajes locales (p. ej., Alonso, Diez, Calleja, Castro, etc.), lo que sugiere una comunidad con alta endogamia/continuidad de familias y redes de parentesco densas. La presencia de calle y número permite detectar varios electores en un mismo inmueble, compatible con: hogares intergeneracionales (padre + hijos varones adultos), hermanos conviviendo o estructuras de casa-labor típicas del medio rural. La información de domicilio es explícita en 1890, 1900 y 1910. En 1900 aparece la anotación “menor” en algún elector, un recurso habitual para distinguir padre/hijo o homónimos dentro de una misma familia. Lo que se ve no es “familia” en sentido demográfico completo, pero sí una huella clara de familias extensas/locales (reiteración de apellidos) y de convivencia de varios varones adultos en algunos domicilios, compatible con el patrón rural de hogares intergeneracionales o de hermanos.¿Qué podemos observar en 1922-1946?: La deducción familiar se apoya casi solo en domicilio y apellidos, con marcadores tipo “mayor/menor” cuando existen, que suelen señalar homónimos en una misma familia. En 1934 hay una mejora sustancial por la presencia de mujeres. Al incluir mujeres, ya es posible detectar con más fundamento: parejas y unidades familiares (mismo apellido y domicilio en varón/mujer), viudas o mujeres mayores con “Su sexo” que pueden corresponder a hogares encabezados por mujer, y jóvenes en la lista adicional que permiten intuir la “cola” de hijos/as que entran en edad electoral. En 1946 nos encontramos ante una mayor potencia analítica al incorporar estado civil. El estado civil permite una lectura demográfica mucho más clara: abundan casados/as (hogares nucleares predominantes), se identifican viudos/viudas (hogares de supervivencia, a menudo de edad avanzada) y solteros/solteras que pueden corresponder a jóvenes en el hogar de origen o a personas no casadas por trayectoria. Combinando estado civil + domicilio + apellidos, se puede reconstruir con bastante fiabilidad una parte de la estructura doméstica (aunque seguirán faltando menores no electores, y relaciones exactas). En conclusión, 1922 permite ver “linajes” por apellidos y concentración por calles; 1934 abre la puerta a observar hogares por la incorporación femenina; 1946, con estado civil, permite ya una lectura casi demográfica de ciclos familiares (nucleares, viudedad, soltería) y de hogares multigeneracionales por co-residencia en el mismo domicilio.
En 1951 se observan muchos hogares “tipo” cabeza (varón casado) + esposa en el mismo domicilio; además, no es raro que convivan jóvenes solteros en el mismo número/calle, interpretables como hijos/as adultos todavía en casa. Es muy relevante la presencia de viudas de edad alta, a veces marcadas como “Cabeza”, lo que apunta a: hogares unipersonales de viudedad, o viudedad acompañada, si aparecen otras personas en el mismo domicilio. En 1951 esto puede deducirse por repetición de domicilio, aunque no siempre se ve el bloque completo en un mismo fragmento. La identificación de “Cabeza” permite detectar hogares con jefatura femenina (viudedad) y también casos de jefatura masculina con parientes colaterales (hermanos/otros) cuando se repite domicilio con varios solteros/as, aunque en 1951 es más “por indicios” que por estructura explícita.En 1955 gracias a “cabeza” y a domicilios repetidos, se infieren con bastante seguridad varios tipos de hogar: 1.-Nuclear clásico (cabeza varón casado + esposa): Muy frecuente: cabeza varón “C” y en el mismo domicilio una mujer “C” con “sus labores”. 2.-Nuclear con hijos adultos solteros: Se detecta cuando en el mismo domicilio aparecen uno o varios jóvenes “S” (varón/mujer) con ocupación de obrero, pastor, etc., o “sus labores” en ellas. 3.-Viudedad como jefatura (cabeza mujer viuda): Bastante visible: mujeres “V” (viudas) marcadas como “Cabeza”, a menudo de edad alta. Esto puede corresponder a: hogar unipersonal, o convivencia con familiares (si hay más personas en el domicilio). 4.-Hogares “extendidos” o de apoyo intergeneracional: Se intuyen cuando un mismo domicilio agrupa varias personas con estados civiles distintos y edades muy separadas (por ejemplo, cabeza mayor + adultos jóvenes).













