sábado, 24 de enero de 2026

El golpe de 1936 en Fuentes de Nava

Mis padres tenían 9 y 7 años cuando se produjo el llamado alzamiento nacional, el golpe de estado de los militares que fracasó en su objetivo inicial de cambiar de un día para otro la legalidad republicana y dio comienzo a la más sangrienta guerra civil que ha conocido España. La provincia de Palencia fue una de las zonas, al igual que en Navarra, en la que triunfó,  sin ninguna oposición ni frente de guerra, el pronunciamiento militar y en la que se persiguió con saña a las personas que se habían identificado en algún momento con posturas izquierdistas o a veces ni eso, pues más de un malquerer llevo a muchos españoles esos días a la tumba. El balance de la represión en Palencia fue de 1.322 víctimas mortales, de las que 867 fueron 'paseados', 348 fusilados y 107 muertos en prisión.

El 18 de julio de 1936 era domingo y la noticias que daban por la radio y que los más pobres oían en cafés del pueblo como "El Espejillo" o los más ricos en sus casas eran confusas aunque no auguraban nada bueno. El lunes 19, transcurrió sin mayores sobresaltos pero el día 20 llegaron al pueblo una camioneta de guardias civiles y falangistas. Destituyeron al alcalde, Don Juan Carnicero, farmacéutico de profesión, que entregó el bastón de mando a un militar veterinario, Miguel Ramos. Otro de los reputados republicanos del pueblo era Don Justiniano Casas, maestro nacional y primer presidente de la Conjunción Republicana que se formó en el pueblo cuando se proclamó la República. Transcurrieron unos días relativamente tranquilos, pero a partir del 25 de julio de Santiago comenzaron las primeras detenciones, cerca de una decena sin contar con los que huyeron al campo el mismo día del golpe. Aunque lo peor estaba por llegar, pues fue en San Agustín cuando, el 28 de agosto  detuvieron a más de una treintena de vecinos del pueblo que retuvieron en la sala de las asambleas del Ayuntamiento, durante dos días y dos interminables noches.

Cuenta Eulogio Herrán, vecino del pueblo, en un interesante librito autobiográfico "Mi relación con Primitiva" que un brigada de la guardia civil dijo a los detenidos en el Ayuntamiento  “el que quiera confesarse que se confiese, que mañana a la salida de misa todos serán fusilados en la Plaza”. Y no era para tomárselo a broma. El día 12 de agosto habían aparecido once cadáveres a la izquierda de la carretera de Autillo con dirección a Villarramiel, y una señora que no murió en el acto y anduvo por las eras se rumorea que la mató Fuentero, vecino de Fuentes. Hubo esos días escuadras de la muerte con sus coches y camionetas que recorrían los pueblos en busca de gente de izquierdas. En Autillo arrestaron a diez u once personas de la Casa del Pueblo.

En Palencia hay registradas 66 fosas, de las cuales 25 constan como exhumadas, mientras que 41 estarían aún por abrir. La fosa con más víctimas exhumadas en esta comunidad es la del antiguo cementerio/parque de la Carcavilla II, donde se han recuperado los restos de 110 personas y que adjunto en la fotografía de abajo. En la provincia de Palencia destacan las fosas de Autillo, Guaza, Frechilla, Cisneros, Villarramiel, Becerril, Paredes de Nava, Villada, Villaumbrales y Baquerín, casi todas ellas, como se ve, en la comarca de la Tierra de Campos palentina.
 
Obvio por respeto a los descendientes,  un buen nombre de nombres y apellidos de personas de a pie de calle, cuya identidad conozco,  pues hubo algunos vecinos de Fuentes entre los asesinos de las sacas que se hicieron en otros pueblos vecinos,  al igual que hubo  muchos vecinos de Fuentes entre los perseguidos, detenidos y asesinados en aquellos aciagos días. Fueron días en los que hubo gente de izquierdas que se trocaron aparentemente en gente de derechas por salvar el pellejo. También hubo personas como Segundo Diez, un reputado propietario de Fuentes con bastante mando que se interpuso ante los matarifes y salvó la vida a un buen número de vecinos que habían sido detenidos esos días por un quítame esas pajas, una inocente querencia política o a menudo por un mal querer de un vecino o un familiar, hasta el punto de que no consta fusilamiento de vecinos esos días de finales de agosto dentro del pueblo.  Entre los muertos recuerdo haber escuchado el caso de una chica de 16 años asesinada a dos kilómetros del pueblo  que fue desenterrada en torno a 1958 y estaba igual que cuando la enterraron. Aquel hecho que en otras circunstancias hubiera sido causa de canonización fue ocultado y enterrado nuevamente al igual que la victima. La guerra impactó poderosamente en las generaciones que la vivieron, especialmente en la de mis  padres y abuelos en la postguerra y mucho más allá durante muchos años nadie quería hablar de esos días ni mucho menos de política. No era fácil en un pueblo donde todos se conocían  cruzarse todos los días con personas que habían detenido a vecinos del pueblo o asesinado a  sangre fría a un buen número de personas de los pueblos de la comarca.

viernes, 23 de enero de 2026

Historia de Fuentes de Nava (974-2026)

El término "Fuentes" procede directamente del latín fontes, una referencia explícita a la abundancia de manantiales y fuentes naturales que brotaban en el collado donde se ubicó el asentamiento primitivo. Esta característica hidrológica fue determinante para la ocupación humana en un territorio caracterizado por la aridez estival de la estepa castellana. El sobrenombre "de Nava" fue una adición oficial mucho más tardía, en el año 1872, motivada por su proximidad a la laguna del mismo nombre, aunque el uso del término "Nava" —que alude a una llanura entre montañas o una tierra llana y pantanosa— ya estaba presente en la documentación histórica para diferenciar este núcleo de otros homónimos. En 1916 ssu nombre fue modificado oficialmente por el de Fuentes de Nava.
Origen de la Villa

La primera mención documental fidedigna de la localidad se remonta al año 974, figurando en el Códice donde se inserta el Índice de Dueñas bajo el nombre de "Fuentes de Don Bermudo". Este antropónimo ha dado lugar a un intenso debate historiográfico sobre la identidad de su fundador o señor primordial. Una de las teorías más robustas sugiere que se trata del Infante Bermudo, hijo del monarca leonés Ordoño III, quien tras la muerte de su padre en 956 y en el contexto de las disputas sucesorias que siguieron al reinado de Sancho el Craso, se habría establecido en estas tierras como parte del proceso de repoblación nobiliaria que buscaba consolidar la frontera leonesa frente a las incursiones califales. Otra hipótesis identifica a este personaje con Bermudo Pepi Adefonsi, vástago de los magnates lebaniegos Alfonso y Justa (ancestros de los Condes de Saldaña y Carrión), cuya presencia se registra en el monasterio de Santo Toribio de Liébana en el año 924. Independientemente de la identidad exacta, el apelativo "Don Bermudo" subraya la importancia de la villa como un centro de poder señorial desde sus etapas más tempranas, vinculada a las rentas de instituciones eclesiásticas como el monasterio de San Zoilo.

Sistema de behetría en la Baja Edad Media 

Durante la Baja Edad Media, Fuentes de Nava se integró en la organización territorial de la Corona de Castilla bajo un estatus jurídico particular que define la relación entre los pobladores y la nobleza. Según los datos recogidos en el Libro de las Behetrías de 1350, el municipio era una "Behetría de señor natural". Este régimen implicaba que los vecinos tenían el derecho de elegir a su señor, siempre que este perteneciera al linaje de los que tradicionalmente habían ostentado derechos en la villa.

El análisis de las cargas impositivas de la época revela una compleja red de obligaciones. Los habitantes pagaban al Rey impuestos por martiniega (impuesto que se pagaba el día de San Martín), servicios y monedas. Paralelamente, la villa estaba sujeta a derechos señoriales compartidos: Don Juan Alfonso recibía 180 maravedís por martiniega, mientras que Don Nuño percibía 30 maravedís por su heredad local. Además, cada uno de los denominados "señores naturales" tenía derecho a cobrar 6 maravedís anuales. Entre los linajes que poseían estos derechos señoriales se encontraban figuras prominentes de las casas de Lara, Tello y Vizcaya, lo que indica que Fuentes de Nava no era una propiedad aislada, sino un nodo de interés para la alta aristocracia castellana.

La configuración urbana de este periodo era la de una villa murada, aunque el cerco defensivo se construyó principalmente con materiales locales como el adobe y el tapial, lo que sugiere una función más administrativa y de control fiscal que puramente militar de gran envergadura. De esta antigua muralla medieval se conserva hoy como testimonio principal el "Arco del Postigo", fechado en el siglo XV. Este elemento arquitectónico trascendió su propósito defensivo para convertirse en un centro de devoción popular; sobre el arco se sitúa un humilladero-balconada que alberga la imagen de la Virgen del Postigo, figura a la que históricamente se encomendaban los viajeros que salían de la villa y las mujeres gestantes, buscando protección en un entorno geográfico que podía ser inhóspito.

La hegemonía de los Enriquez. Almirantes de Castilla y Señores de la Villa

El destino de Fuentes de Nava quedó indisolublemente ligado a la Casa de Enríquez a partir del siglo XV. Este linaje, que surge como una rama ilegítima de la casa real de Borgoña a través de Don Fadrique Alfonso de Castilla (hijo de Alfonso XI), alcanzó su máximo prestigio cuando Don Alfonso Enríquez fue nombrado Almirante de Castilla en 1405 por Enrique III. El cargo de Almirante se convirtió en hereditario dentro de la familia, manteniéndose hasta el año 1705. Don Alfonso Enríquez (1354-1429), I Señor de Medina de Rioseco, fue el artífice de la consolidación del patrimonio familiar en las tierras de Valladolid y Palencia. Su matrimonio con Juana de Mendoza y Ayala, conocida como "la ricahembra", reforzó los lazos de la familia con el poder central y aumentó significativamente su capacidad económica. Los Enríquez ejercieron un patronato activo sobre la villa, aunque su relación no estuvo exenta de tensiones. Documentos históricos indican que Luis Enríquez, sexto Almirante de Castilla, mantuvo largas disputas con la villa en el siglo XVI debido a sus intentos de obtener crecientes cantidades de dinero para servir a la corona.

La influencia de los Enríquez se manifestó no solo en la política, sino también en el ámbito eclesiástico. Rodrigo Enríquez, deán de la catedral de Palencia en el siglo XV y bisnieto de Alfonso XI, fue una de las figuras religiosas más prestigiosas de la región, interviniendo en la resolución de sentencias favorables al cabildo y dejando un sepulcro de notable calidad artística en la catedral palentina. Esta red de poder familiar permitió que Fuentes de Nava disfrutara de una estabilidad que fue el caldo de cultivo para el esplendor artístico del siglo XVI.

La guerra de las comunidades de Castilla

Fuentes de Don Bermudo, tuvo una participación activa y significativa en la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520-1521), enmarcada principalmente en la resistencia antiseñorial que caracterizó a la comarca de Tierra de Campos. Los hechos más relevantes en la villa y sus alrededores fueron:

El Pleito de la Behetría: La villa protagonizó un importante conflicto jurídico y político al defender su estatus de "behetría". Los vecinos se opusieron legalmente a las pretensiones del Conde de Benavente, quien intentaba ejercer su dominio sobre ellos. El concejo y la mayor parte de la villa manifestaron su voluntad de permanecer bajo la "encomienda" (protección) del Almirante de Castilla, Fadrique Enríquez, acogiéndose a sus antiguos privilegios para elegir a su propio señor.

Más allá de los pleitos legales, la villa participó en actos de rebeldía directa. Se documenta que habitantes de Fuentes de Nava, junto con los de la vecina localidad de Becerril, saquearon la casa donde residía un individuo llamado Lerma, robando más de 2.000 ducados de oro. Además, los sublevados asaltaron la cárcel del Partido y pusieron en libertad a todos los presos que se encontraban en ella.

La zona de Tierra de Campos fue uno de los focos más radicales del movimiento. En Paredes de Nava, un pueblo colindante, el conflicto tuvo un fuerte componente ideológico; allí, un cura local llegó a profetizar públicamente que la revuelta comunera alcanzaría la victoria, utilizando la religión como herramienta de movilización política. Otras localidades cercanas como Cisneros y Becerril de Campos también formaron parte de este sistema de resistencia contra el poder de la alta nobleza.

La iglesia de San Pedro. La "Estrella de Campos"

El casco urbano de Fuentes de Nava es depositario de un patrimonio religioso de una escala y calidad técnica inusuales para su tamaño poblacional. Históricamente, la villa llegó a albergar cinco templos: San Pelayo, San Miguel, San Román, Santa María y San Pedro, de las que solo se conservan las dos últimas, testimonio de una época de gran prosperidad económica basada en la exportación de cereal y el apoyo de los estamentos privilegiados. En la actualidad, dos de estas iglesias permanecen como hitos monumentales integrados en el proyecto del Museo Territorial Campos del Renacimiento.

La Iglesia de San Pedro es célebre por su torre renacentista, cuya altura y elegancia le han valido el sobrenombre de la "Estrella de Campos" o la "linterna de Campos". Esta estructura de 65 metros de altura domina el horizonte de la llanura palentina, sirviendo no solo como campanario sino como un símbolo de la verticalidad de la fe en un paisaje horizontal. La torre consta de cuatro cuerpos construidos en el siglo XVI y está rematada por una linterna hexagonal añadida en el siglo XVII.

En su interior, el templo alberga obras de los maestros más destacados del Renacimiento español. El Retablo Mayor es una pieza magistral atribuida al escultor Juan de Valmaseda, con intervenciones en pintura de Juan de Villoldo y relieves de la escuela de Alonso Berruguete. Un elemento de gran relevancia histórica es la capilla financiada por el deán de Charcas (Perú), clérigo natural de Fuentes de Nava que ocupó cargos de importancia en la administración eclesiástica del virreinato peruano. La construcción de esta capilla en 1583 fue encargada al maestro cantero cántabro Juan de la Cuesta, lo que evidencia la existencia de circuitos de transferencia económica y artística entre la metrópoli y las colonias.

La iglesia de Santa María

La Iglesia parroquial de Santa María, declarada Monumento Nacional en 1978, representa la síntesis perfecta entre las técnicas constructivas de la tradición mudéjar y los nuevos lenguajes estilísticos del gótico isabelino y el renacimiento. Edificada principalmente en el siglo XVI sobre una estructura anterior dedicada a Nuestra Señora del Pozo Bueno, el templo presenta una evolución arquitectónica que se extiende hasta el siglo XVIII.

El mayor tesoro de Santa María es su artesonado mudéjar de impecable factura y extraordinaria conservación. Se trata de una techumbre de madera de pino silvestre ejecutada mediante la técnica del ataujerado, donde piezas de poco espesor se clavan sobre tableros para crear complejas lacerías geométricas de influencia hispanomusulmana. El autor de estas cubiertas, conocido historiográficamente como el "maestro de Fuentes de Nava", demostró un dominio técnico excepcional en las armaduras de par y nudillo de las naves y el presbiterio.

Además de su arquitectura, el templo conserva piezas escultóricas de gran valor, como una Asunción de la Virgen del siglo XV realizada por Alejo de Vahía, cuyas figuras se caracterizan por una singularidad estilística inconfundible dentro del gótico hispano-flamenco. El coro está presidido por un monumental órgano barroco de 1790, obra del organero Tadeo Ortega, quien dejó una inscripción en el secreto del instrumento: “Tadeo Ortega me hizo en esta villa de Fuentes, para que a Dios y a la Virgen se den cultos reverentes”.

El Canal de Castilla

En el siglo XVIII, Fuentes de Nava se convirtió en escenario de uno de los proyectos de ingeniería civil más ambiciosos de la Ilustración española: el Canal de Castilla. Ideado por el Marqués de la Ensenada y los ingenieros Antonio de Ulloa y Charles Lemaur, el canal tenía como objetivo fundamental servir de vía fluvial de comunicación para dar salida al excedente de grano de la meseta hacia el mar Cantábrico.

El ramal de Campos del canal atraviesa el término municipal de Fuentes de Nava, dotando a la localidad de infraestructuras específicas como un antiguo embarcadero, almacenes y casas de administración que hoy forman parte del patrimonio industrial de la región. La construcción de este tramo se dilató desde 1753 hasta 1849, enfrentándose a constantes interrupciones por falta de fondos, epidemias de cólera y los conflictos bélicos de la época. Para la excavación del canal se recurrió inicialmente a campesinos y soldados, y posteriormente, a partir de 1831, a cuerdas de presos que trabajaron en condiciones extremas.

Aunque el canal nunca cumplió plenamente su objetivo original de unir Castilla con los puertos del norte debido a la llegada del ferrocarril, su impacto en Fuentes de Nava fue profundo. Durante décadas, impulsó la creación de molinos harineros y fábricas de piensos que aprovecharon la fuerza motriz de sus esclusas. En la actualidad, el canal ha abandonado su función mercantil para convertirse en un recurso turístico y una pieza clave en la gestión hídrica de la comarca, siendo su caudal fundamental para el mantenimiento de la Laguna de la Nava.

La Laguna de la Nava: Del "Mar de Campos" a la Recuperación Ecológica

La historia medioambiental de Fuentes de Nava es indisoluble de la Laguna de la Nava de Fuentes, un humedal estepario de carácter endorreico que en el pasado fue uno de los más extensos de España, llegando a ocupar más de 3.500 hectáreas en épocas de plenitud hídrica. Este ecosistema, conocido históricamente como el "Mar de Campos", ha sido objeto de una lucha secular entre la naturaleza y la voluntad de transformación agraria del ser humano.

Desde el reinado de los Reyes Católicos, la laguna fue vista como un "enemigo a batir" para ganar tierras de cultivo y eliminar los focos de paludismo y malaria transmitidos por mosquitos en aguas estancadas. Sin embargo, la mayor parte de los intentos de desecación fallaron durante siglos debido a la orografía del terreno, que tendía a rellenarse de agua con cada ciclo de lluvias intensas.

El hito definitivo de su desaparición se produjo durante el franquismo. En 1949 se inició un ambicioso proyecto de ingeniería hidráulica que culminó en 1968 con la desecación total del humedal para abrir nuevas tierras de labranza. Esta acción provocó la desaparición de la rica biodiversidad ornítica y sumió a la comarca en una pérdida ecológica irreparable, transformando el paisaje húmedo en una estepa cerealista monótona. 

A finales de la década de 1980, surgió un movimiento para revertir la desecación liderado por la Fundación Global Nature y diversas administraciones. En 1990, se logró que las aguas volvieran a inundar inicialmente unas 60 hectáreas del antiguo vaso lagunar. Gracias a fondos europeos del programa LIFE y a la gestión del agua procedente del Canal de Castilla, hoy la laguna cuenta con cerca de 400 hectáreas recuperadas.

La restauración ha sido un éxito sin precedentes permitiendo el regreso de especies emblemáticas como el ánsar común y el rarísimo carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola), que utiliza la laguna como parada crítica en su migración otoñal. La zona está integrada ahora en el Espacio Natural La Nava y Campos de Palencia, un oasis de biodiversidad en medio de la estepa castellana.

Patrimonio histórico y conservación de la naturaleza

La vitalidad de Fuentes de Nava en la actualidad reside en su capacidad para integrar su legado histórico con nuevas formas de desarrollo rural. La villa fue merecedora del título de Conjunto Histórico Artístico en 1983 por la belleza y coherencia de su casco urbano, donde conviven casonas palaciales blasonadas con la arquitectura tradicional de tierra.

La localidad cuenta con infraestructuras punteras para el estudio y la divulgación de su entorno. El Centro de Estudios Ambientales de la Laguna de la Nava, ubicado en una casa solariega rehabilitada del siglo XVIII, funciona como núcleo de investigación sobre la biodiversidad de Tierra de Campos. Complementariamente, la Casa del Parque de la Nava ofrece al visitante una experiencia interactiva sobre la historia del "Mar de Campos", permitiendo incluso el manejo de cámaras remotas instaladas en el humedal para observar la fauna sin perturbar su hábitat.

   

Folclore y Tradiciones Vivas

El folclore local es otra manifestación del rico pasado de la villa. La danza del paloteo es la expresión más antigua que se conserva, ejecutándose con especial fervor durante la fiesta de San Miguel el 8 de mayo. Estos bailes rituales de origen agrario y guerrero, caracterizados por el rítmico golpeo de varas de madera, son un símbolo de la cohesión comunitaria que ha permitido a Fuentes de Nava preservar su identidad frente al fenómeno de la despoblación. Otras fechas destacadas son la festividad de San Antón, el 17 de enero, y San Agustín, patrón de la localidad, cuyas fiestas se celebran en torno al 28 de agosto.

 


Referencias enciclopédicas sobre la Villa

Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850) decía "Fuentes de Don Bermudo, vulgarmente de la Nava, villa con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Palencia;  se ubica en un collado que se prolonga en figura irregular de Este a Oeste, de terreno llano, con fuentes".  Forma parte del partido judicial de Frechilla. Y prosigo leyendo del libro de Madoz, "su clima es templado y las enfermedades más comunes calenturas intermitentes y tercianas. Tiene 480 casas; una mala cárcel; escuela de primeras letras para niños y niñas, concurrida por 170 de los primeros y 40 de las segundas, estando dotado su maestro en 330 reales anuales; dos iglesias parroquiales, San Pedro y Santa María del Pozo-bueno, servidas la una por un cura párroco, cuatro beneficiados y dos capellanes, y la otra por un cura propio y tres beneficiados; tres ermitas dedicadas a san Miguel y la santa Cruz, esta última en el pueblo y aquella a 200 pasos de distancia y por último varias fuentes en el término, cuatro de ellas bastante próximas de cuyas buenas y abundantes aguas se surte el vecindario. Confina al norte con Paredes de Nava, al este con Becerril, al Sur con Villamartín y al Oeste con Autillo y Abarca.

El terreno es llano y bastante árido, cruzándolo a 150 pasos de la población el Canal de Castilla, sobre el cual hay un puente a la misma distancia y un muelle con dos almacenes. Los caminos son para los pueblos limítrofes, hallándose en muy mal estado por ser tierra pantanosa. La correspondencia se recibe de Palencia por valijero los domingos, martes y viernes, de 4 a 6 de la tarde, saliendo los mismos días entre las 3 y 4 de la madrugada. Produce trigo, cebada y vino, ganado lanar y mular; caza poco abundante de liebres y pesca de barbos y tencas. Industria: la agrícola, un molino de viento y bastantes telares de estameña en decadencia. Comercio: extracción de trigo, vino y estameñas. Población: 456 vecinos, 2.372 almas. Capital producido: 2.030.000 reales. El presupuesto municipal asciende a 8.000 reales que se cubren con el producto de los pastos comunes y con la cantidad que rinden los propios y valdíos". 

Según la enciclopedia  Espasa de 1924 el pueblo tenía 701 edificios y albergues y 2.087 habitantes según el censo de 1910. El censo de 1920 le asignaba 2.049 habitantes. El municipio se componía de la villa de su nombre y otros 87 edificios y albergues con 8 habitantes. Lo situaba a 6 kilómetros de Castromocho, cuya estación era la más próxima. Hablaba además de la producción agrícola de cereales y legumbres y la cría de ganado, de la industria de fabricación de cerveza, harinas y sacos. Tenía telégrafo, alumbrado eléctrico, escuelas y servicio de automóvil a Palencia.

Evolución de la Población de Fuentes 1842-2021
Evolución de la población de Fuentes de Nava (1842-2021)

lunes, 5 de enero de 2026

Dichos y palabras palentinas (y II)

A las palabras señaladas en la anterior entrada que titulé "Los dichos de la doña" hay que añadir estas otras que también escuché en casa y que ordeno por orden alfabético, con un pequeño resumen de su significado y contexto. No son todas pero son una buena parte de las que recuerdo haber escuchado a mis padres. Junto al aspecto puramente semántico se daban igualmente otros muchos fenómenos en el léxico palentino, -como argumenta Carlos Vielba en su tesis doctoral "El léxico de la montaña palentina" de 2011-: que también he reconocido y recordado de infinidad de conversaciones. Reproduzco solo aquellos fenómenos que escuché en algún momento  y que tengo incorporado a mi acervo familiar. Entre ellas como señala Vielba en su tesis: el síncope de palabras y de vocales: "está mu guapa", "te (he) visto"; el cierre de vocales finales: "está acatarrao"; las prótesis vocálicas "arrascar, ajuntar";  la metátesis vocal "aolmada" en vez de "almohada"; la sustitución de una silaba por una vocal en "alante" por "delante", o "abajo" por "debajo" y el apocope "p´alante" en vez de "para adelante" también muy utilizada en otros lugares ; la formación de diptongos: "cistierna" por "cisterna"; sustituciones de la h por la b:  "buevos", o por la g: en "guele"; la pérdida de la "d" en ciertas terminaciones: "sudao", "prao", entre otros.

La modificación del imperativo plural: "marchar" en vez de "marchad"; la pérdida de  la "g" intervocálica: "miaja" en vez de "migaja". La b sustituida por la g en "agüela". La r y la l  sufren a veces cambios en "grabriel", "enquencle" o  "cluquillo". En otros casos hay neutralización entre la l y r: "frequillo", "salampión" o entre la l y n: "cuchitrin".  A menudo desaparece la d inicial de los verbos: "escogotar" (a mi madre le oí muchas veces "te voy a escocotar"), "esbaratar", "esbrozar", "esconcertado", "esgajar",  "eslomar", "esmangar","espeñadero","estrozar".Hay apocopes y contracciones en  adverbios y otras palabras: "to" (todo), "na" (nada), "pa" (para), ca (casa), "pal" (para el),   "pol" (por el),  "tol mundo" (todo el mundo). La utilización del artículo junto a los nombres propio: "la Pepa". 

A

  • alabancioso → presumido, que se alaba mucho. → “Es muy alabancioso.”

  • alante / lante → adelante. → “Tira alante.”

  • amarranado → sucio. → “Está amarranado.”

  • amurriarse → ponerse mohíno, triste o enfadado. → “Está amurriado.”

  • aparranado → plantado, agarrado a un sitio. → “Se quedó allí aparranado.”

  • arrebujar → arropar, envolver (con manta/ropa). → “Se arrebujó en la manta.”

  • arrejuntar / ajuntarse → juntar(se), reunirse, convivir sin estar casados. → "Están arrejuntados", "Se arrejuntaron en la plaza.”

  • atropar → amontonar, juntar sin orden. → “Ha atropado toda la ropa en un rincón.”

  • azorado → cortado, confundido, sorprendido. → “Se quedó azorado.”

B

  • birojo → bizco; con los ojos desviados; también “con mala cara”. → “Está birojo.”

C

  • cacho → trozo, pedazo. → “Dame un cacho.”

  • cacharro → objeto/utensilio; también coche viejo o trasto. → “Ese coche es un cacharro.”

  • cachazas → lentitud, parsimonia. → “Tiene unas cachazas…”. Otros significados: cachazas (tener) → ser lento. → “Con esas cachazas no llegas.” cachazas / cachazas de… → (uso intensivo) mucha calma. → “Lo hace con cachazas.” cachazas / cachazudo → persona lenta. → “Es cachazudo.” cachazas / cachazas → (coloquial) calma excesiva. → “Vaya cachazas.”

  • cagalita  o cagarruta  → bolita de excremento (animal). → “El camino está lleno de cagarrutas.”

  • cacagüeses → cacahuetes

  • cagueta → miedo, cobardía repentina. → “Le entró la cagueta.”. También se aplica a una persona: "es un cagueta", refiriéndose a una persona miedosa

  • cantamañanas → informal, fantasma; el que promete y no cumple. → “Es un cantamañanas.”

  • capazo → cesto grande para cargar. → “Llenó el capazo.”

  • cárcava → zanja/barranco producido por el agua en el terreno. → “La cárcava se llevó la linde".

  • cencerro → campano para el ganado; también ruido molesto. → “Se oye el cencerro.”

  • ceporro → zoquete, torpe. → “Eres un ceporro.”

  • chamizo → cobertizo pobre → “Se metió a pasar la noche en el chamizo.”

  • chapa (dar la) → hablar pesado, insistir, molestar. → “Me está dando la chapa.”

  • chaveta (irse la) → perder el juicio, descontrolarse. → “Se le fue la chaveta.”

  • chicha → sustancia, interés, “lo importante”. → “Eso no tiene chicha.”

  • chicharra / grillo → insecto (cigarra/grillo según zona).

  • chingar → fastidiar/estropear; también “molestar” (vulgar). → “No andes chingando.”

  • chirimiri → llovizna fina. → “Está con chirimiri.”

  • chiscar  → prender con el chisquero o mechero; 

  • jiñar: hacer de vientre (vulgar, calé). → “Se jiñó.”

  • chiflar / chifla → silbar. → “silbato.”

  • chitar / chito → callar; silencio. → “¡Chito!”

  • choclos / zuecos → calzado de madera o similar. → “Se puso los zuecos.”

  • chupar / fumar → fumar; también beber alcohol. → “Salió a chupar/fumar.”

  • chupa  → mojadura a causa de la lluvia. "Menuda chupa te has cogido"

  • churrusco / currusco → trozo duro/tostado de pan (la punta, el “currusco”). → “Se comió el currusco.”

  • coscorrón → golpe en la cabeza. → “Se llevó un coscorrón.”

D

  • desbaratar / esbaratar → estropear, deshacer, arruinar. → “No lo esbarates.”

  • descojonarse → reírse muchísimo (vulgar). → “Me descojono.”

  • despelotarse → desnudarse; también alborotarse. → “Casi se despelota.”

  • despiporre → juerga, desmadre, alboroto. → “Aquello fue un despiporre.”

  • despotorro → descojono. Pasarlo en grande. Gran hilaridad

  • descuajeringar / escuajeringar → desarmar, romper, dejar hecho polvo. → “Lo descuajeringaste.”

  • deslomar / eslomar → dejarse la espalda trabajando. → “Nos deslomamos.”

  • dar estopa / repartir estopa → regañar fuerte, dar caña; también pegar. → “Repartió estopa.”

E

  • empapuzarse / empapizarse → empaparse; también pringarse o llenarse (comida/agua). → “Acabó empapuzado.”

  • encenagarse → meterse en cieno/barro; embarrarse, enfanagarse. → “Se encenagó.”

  • ende → desde (forma dialectal). → “Ende ayer…”

  • enjaretar → endosar/colocar algo a alguien (un trabajo, una obligación). → “Me enjaretó el marrón.”

  • entavía / entiavía / todavía → todavía/aún. → “Entavía no ha venido.”

  • equilicua → “pues claro / ya ves / así es” (muletilla). → “Equilicua, ¿qué esperabas?”

  • escaldar → quemar con agua caliente; también asustar/escarmientar. → “Casi se escalda.”

  • escamar → mosquear, dar mala espina. → “Eso me escama.”

  • esconderite / escondite / escondeverite → juego de esconderse. → “Jugaban al esconderite.”

  • esconcertado → desconcertado. → “Andaba esconcertado.”

  • escogotar → fastidiarse el cuello/espalda (cargar, mala postura). → “Se escogotó.”

  • escojonar → romperse del todo (máquina/objeto); también asustar mucho (vulgar). → “Se escojonó el motor.”

  • escolgar → colgar mal, quedar descolgado. → “Quedó escolgado.”

  • escornar → darse un golpe con un saliente/esquina; también “embestir”. → “Se escornó.”

  • escurrir  →  Apurar los restos o últimas gotas de un líquido que han quedado en un recipiente.

  • esmigado → hecho migas. → “Pan esmigado.”

  • esmocharse → golpearse con la cabeza

  • esmorrarse → caerse de bruces. → “Se esmorró.”

  • espantajo → persona/figura desaliñada; “mamarracho”. → “Parece un espantajo.”

  • espanzurrar → aplastar/reventar y desparramar. → “Lo espanzurró.”

  • espabildadejo → listillo; espabilado con punto de insolente. → “Va de espabildadejo.”

  • espichar → pincharse (rueda) o morir (muy coloquial). → “La rueda espichó.”

  • estrozar → destrozar. → “Lo estrozó.”

  • estremar→Limpiar, dejar ordenado y limpio un lugar. (No confundir con extremar)

F

  • facha → aspecto, pinta, cara. → “Qué facha traes.”

  • faldriguera → bolsillo, faltriquera. → “Guárdalo en la faldriguera.”

  • farolero → embustero, fantasma. → “Es un farolero.”

  • finado → difunto (respeto/coloquial). → “Mi finado abuelo…”

  • fisgar → curiosear/mirar disimulando. → “Deja de fisgar.”

G–H

  • guapín / monín → guapo, apañado, gracioso. → “Va monín.”

  • guindar → robar/quitar; también lanzar. → “Me guindó el bocata.”

  • guipar → ver, pillar, darse cuenta. → “Le guipé.”

  • gollete (beber al) → beber a morro de la botella. → “Bebe al gollete.”

  • hospe / hostia → exclamación (más o menos fuerte). → “¡Hospe!”

I–J

  • indición / inyección → inyección (forma popular). → “Le pusieron una indición.”

L–M

  • locada → locura, ocurrencia disparatada. → “Vaya locada.”

  • marimacho → mujer con modales considerados “masculinos” (término tradicional; hoy puede ser despectivo). → “La llamaban marimacho.”

  • mistela licor elaborado con la mezcla de mosto de uva y alcohol. Generalmente de sabor dulce, se toma como acompañamiento de los postres.

  • morretes → morros; gesto de disgusto. → “Se quedó con morretes.”

  • muslamen → muslos (en conjunto). → “Me duele el muslamen.”

  • mustela → comadreja

  • naide → nadie. → “No vino naide.”

N–P

  • nevisquear → caer nieve fina o aguanieve. → “Está nevisqueando.”

  • orejuela → dulce de oreja (masa frita típica). → “Comimos orejuelas.”

  • orillar → apartar, arrimar a un lado. → “Orilla un poco.”

  • parva (echar la) → charlar, pasar el rato hablando. → “Nos quedamos echando la parva.”

  • pava (hacer la) → hacerse el tonto/estar distraído. → “No hagas la pava.”

  • pernil → jamón/pierna (según contexto). → “Cortó pernil.”

  • pici(e)ro → el que hace una “picia” 

  • pingarse / mojarse → mojarse, empaparse. → “Me pingé entero.”

  • pispar → robar/quitar con disimulo; coger rápido. → “Me pispó las llaves.”

  • pispejo → listillo, espabilado (a veces presuntuoso). → “Va de pispejo.”

  • potear → ir de vinos/bares. → “Vamos a potear.”

  • pribarse → emborracharse/colocarse. → “Se pribó.”

  • pilila → pene (infantil/coloquial). → “El crío dice ‘pilila’.”

Q–R

  • quinquillero → (trad.) vendedor ambulante; hoy puede usarse como “trapichero” o despectivo según contexto. → “Anda de quinquillero.”

  • quisqui (todo) → todo el mundo. → “Lo sabe todo quisqui.”

  • raer → raspar, rascar quitando. → “Raer la pared.”

  • rebusnar → rebuznar; por extensión, reír o gritar feo. → “No rebuznes.”

  • regañar → reñir, echar la bronca. → “Le regañó.”

  • resmeado → humedecido

  • retintín → tono irónico, con mala intención. → “Lo dijo con retintín.”

  • revenido → pasado, rancio o estropeado (comida); . → “Está revenido.”

  • rular → funcionar. → “Eso ya no rula.”

S–T

  • soba → paliza (según contexto). → “Le dio una soba.”

  • tartaja → tartamudez; habla entrecortada. → “Le dio la tartaja.”. "Es un tartaja"

  • tartana → carro/vehículo viejo y destartalado. → “Vaya tartana.”

  • tarugo → zoquete; también palo grande. → “No seas tarugo.”

  • telares → ropa/“trapos” (en conjunto); también líos/complicaciones 

  • tortilleja → tortilla pequeña (o pincho de tortilla, según casa). → “Puso una tortilleja.”

  • trafullero → tramposo, embaucador. → “Es un trafullero.”

  • tragaldabas → muy comilón. → “Menudo tragaldabas.”

  • trasto → cacharro/molesto; objeto que estorba. → “Quita ese trasto.”

  • tufada → olor fuerte/ráfaga de olor; también bocanada de aire caliente. → “Qué tufada.”

  • tunante → pícaro, sinvergüenza simpático. → “Es un tunante.”

V–Z

  • varear → sacudir (árboles para fruto), dar varazos. → “Varear los olivos.” también se vareaban los colchones de lana.

  • venado → alocado, obcecado, fuera de sí. → “Está venado.”

  • virote → flecha/perno; por extensión, salir disparado. → “Salió como un virote.” En mi casa lo escuché en el contexto "tieso como un virote"

  • vocear → gritar, pregonar. → “No hace falta vocear.”

  • vienen maldadas → se pone feo; vienen tiempos difíciles. → “Vienen maldadas.”

  • zampurrear → zampar (comer o beber apresurada o  excesivamente) 

Con esta entrada no se agotan los términos. Si recuerdo nuevas palabras o expresiones las incorporaré en próximas entradas del blog.

Nuestro regreso a Fuentes de Nava (1998) y (1999)

Quince años más tarde después de mi última visita, pasados los sanfermines de 1998, creo que al día siguiente de acabadas las fiestas, mi hermano y yo regresamos a Fuentes de Nava. Fue un viaje bastante fugaz. Salimos en tren, el viaje duraba entonces más de tres horas, y llegamos a Palencia. Nos alejamos en un hotelito cerca de la estación, "Los Jardinillos" creo que se llamaba y cenamos en un restaurante cercano cordero lechal, con una ensalada como entrante previo. Al día siguiente temprano y después de desayunar cogimos un taxi y llegamos al pueblo, a la plaza Calvo Sotelo. Desde ahí nos acercamos al número 12 de la calle San Miguel donde vivía mi tía Socorro con su marido José y que era donde íbamos a pasar la noche. 

Cuando llegamos no estaba en casa mi tío así que fuímos a buscarle junto a mi tía. Como siempre y después de tanto tiempo sin vernos nos pusimos al día todo lo que pudimos. Como en otras ocasiones intentaré, en esta ocasión, reconstruir la casa de mi tía. La puerta de entrada estaba protegida por un cortinita de cuentas o de bolitas que en muchos pueblos de Tierra de Campos se usan para dejar pasar el aire, dar sombra sin cerrar del todo la puerta, evitar la entrada de  moscas y otros insectos  y mantener algo de intimidad cuando la puerta está abierta. Tras un pequeño zaguán a la derecha de la casa estaba la cocina, con una ventana que daba al corral. En esta habitación había un colorido sofá y aquí estaba también el frigorífico. Tras ese zaguán y casi enfrente había una habitación que es donde dormimos mi hermano y yo. Una habitación con una cama de sabanas blancas y colchón de lana como los de antes. Junto a esta habitación y enfrente de la puerta de la cocina estaba la habitación de mis tíos. Al corral del ganado se entraba por una pequeña puerta situada a la derecha de la casa. Allí creo recordar que mis tíos nos enseñaron  las diferentes estancias para los animales que hasta entonces y a pesar de los años transcurridos no conocía.

A lo largo de la mañana dimos algunas vueltas por el pueblo, pasamos cerca de la antigua casa de los abuelos maternos que ahora era la casa de mi prima Clarita, también nos acercamos al corro del Cuartel y vimos las lujosas casas que habían construido en aquel rincón, acudimos a algunos bares del pueblo, visitamos una moderna instalación ganadera que había cerca de la casa de los tíos, paseamos por las calles con la tía, mucha gente le preguntaba por quienes éramos nosotros, fuimos hasta el puente sobre el Canal y visitamos la Ermita de San Miguel. Hice unas fotografías que no se revelaron, -cosas de santos-, y las tomas que hice en el pueblo con mi flamante nueva cámara de video Panasonic se perdieron un par de años más tarde en un robo en la Asociación. ¿Una pena!. Por 
la atardecida volvimos a salir por el pueblo en compañía de los tíos. Recuerdo que a cierta hora se levantó un viento frio, "amargacenas" le llaman. En el paseo no encontramos con una amiga de mi madre: la Paulina.

Tras pasar la noche, al día siguiente cogimos el autobús de línea a Palencia para coger el tren que nos llevaría a Pamplona. A finales de agosto del año siguiente, 1999, mi hermano volvió de nuevo al pueblo, esta vez estuvo dos días, sin contar con los de ida y vuelta  y vivió más intensamente la estancia, pues disfruto de las noches y verbenas de las fiestas patronales del pueblo, el día 28 de agosto, fiesta de San Agustín, en compañía de mis tíos. Posteriormente lamentaría no haber podido acompañarle, pero determinadas circunstancias personales y profesionales  me lo impidieron. Antes yo había pasado fugazmente por Fuentes, creo que en 1997, en compañía de unas amistades de Pamplona. Mi hermano también lo había hecho en 1987 pero fueron viajes simplemente de paso. Mi tía Socorro fallecería el 30 de agosto de 2008, a los 87 años de edad.

jueves, 1 de enero de 2026

Los dichos de la doña. "Dichos y palabras palentinas"

Solemos decir cuando se nos mueren los padres que no los olvidaremos, que siempre estarán en nuestros recuerdos, y es verdad pero además nos acordamos de ellos a veces  por un tic o   un gesto en el que nos sentimos reflejados,  -al fin y al cabo somos también herencia  genética-, y les recordamos  igualmente por las palabras que utilizaban y que nos dejaron como legado. En mi caso la mayoría de palabras me las legó mi madre Cecilia, verdadero arquetipo de la mujer castellana, y proceden de la tierra que le vió nacer, la Tierra de Campos de Palencia aunque es probable que buena parte de estos "palabros" sean compartidos por los habitantes de otras comarcas castellanas. En total les hablaré de cerca de un par de cientos de palabras y como son tantas, las dividiré en varias entradas. Espero que algunos, si están lejos de su tierra natal castellana, se acuerden igualmente, como hago yo, de algunas de ellas.

Es un "amecal", mi madre solía referirse a algo pesado y voluminoso, sin demasiada utilidad práctica. En realidad un "amecal" era un sinónimo de  adobera, un molde de madera para la fabricación de adobes. Cuando iba por los pueblos de la Comarca o de Navarra en fiestas me decía que yo era como los "almendreros". Los "almendreros" eran vendedores ambulantes de dulces y también los  que ponían el juego de cartas (sorteo de paquetes de almendras) y bote en las fiestas de los pueblos. En mi casa cuando mi padre estaba un día un poco flojo, sin motivo aparente,   decía que tenía "andancio", un mal indefinido pero generalizado. A los pacharanes les llamaba "andrinas" y a los albaricoques, "albérchigos".

Cuando le puntualizaba a mi madre por la exactitud de un término o una palabra que había dicho me soltaba la expresión de "A  zurrón tira y sino a badana", para aludir a la sinonimia de los términos. La badana era una piel curtida y fina de carnero u oveja. Si me había puesto el morro manchado de crema de cacao, me decía que tenía "bociqueras" y si el peluquero me había cortado muchísimo  el pelo que me había dejado como un "borro". Un borro es un cordero de un año y menos de dos. A mi padre que le gustaba hacer las cosas con mucha antelación le decía mi madre que era un "cagaprisas", siempre temeroso de no llegar a tiempo a un lugar.

De una persona inútil, que solo sirve de estorbo se decía que era un "testel". Un "metete", "metiche" o "meticón" era una persona excesivamente curiosa o entrometida. Si uno iba un poco desastrado en el vestir te decía que ibas como un "mangarrán". "Dar morda" era dar envidia. Tener "mormera" era tener "moquita" o catarro y para eso que mejor que tener un "moquero" a mano. A los carámbanos de hielo les llamaba "chupiteles". "Miscar" o "enmiscar" al perro era azuzarle para que te mordiese. Una "ligaterna" o "legaterna" era una lagartija. Aunque en algunos lugares hace referencia a fumadores empedernidos, "fuma como una coracha" en mi casa lo asociábamos al bebedor compulsivo, "bebe como una coracha". Ir "corito" significaba ir desnudo o en cueros, de hecho "corito" etimológicamente procedería del latín "corium": piel.

Había muchas palabras relacionadas con  la agricultura o ganadería  en Tierra de Campos: mis padres me hablaban de cuando iban a los "majuelos" o viñas jóvenes a vendimiar. Las "tenadas"  eran los  cobertizos  para recoger los rebaños. En  los "cunachos" o cestas grandes de mimbre  se recogían las uvas de los majuelos. Los "albañales" de los pueblos era por donde circulaban las aguas residuales antes de que se hicieran las canalizaciones de saneamiento.  En el campo se "escardaba", o sea arrancar y sacar los cardos y las malas hierbas, se "abasnaba" es decir pasar la basna por la era para uniformar la superficie y evitar que la tierra y las hierbas pasasen a la paja al trillar,  se "aventaba" con el bieldo las mieses, legumbres, etc., trilladas, para separar del grano la paja a lo que se llamaba también "beldar" o "abeldar". "Amochar", "mochar" o "mochear" es lo que hacían los carneros con sus enrocadas cornamentas.  El "arambol" era el pasamanos de las escaleras.

Te voy a "amolar" o te voy a "rachar" era algo que nos decía mi madre cuando mi hermano o yo habíamos hecho alguna trastada. "Amolar" era estropear, romper o hacer daño. "Rachar" era rajar, partir, resquebrajar o  romper algo violentamente.  Cuando se iba de casa y nos dejaba un tiempo considerable solos recuerdo que nos decía: No hagáis ninguna "picia". Una "picia" era una travesura propia de niños. Y siguiendo con las recriminaciones maternales ante nuestros peligrosos juegos, también recuerdo las expresiones  "te vas a esgornar la cabeza" o "te vas a esnucar" refiriéndose a torcerse o quebrarse el cuello o a recibir un golpe mortal en la cabeza. Recuerdo la "cachava" (bastón) de mis abuelos, los conocí cuando ya eran ancianos y formaban parte fundamental de la imagen que tengo de ellos. Una "cascarria" era un pegote de estiércol adherido al pelo o lana de los animales. No tiene "cataplines" hacía referencia a los "testículos"  del varón. El "potorro" es el nombre que se daba a  la "vulva" femenina. "Machorra" se le llamaba a una mujer de apariencia masculina o andrógina con dificultades para concebir. Un "ceneque" hacía referencia  a una persona boba, torpe, simple, corta, tarda en comprender. Una "cerracina" o  "cerrajina" que fue la versión que escuché de mi madre es una pelea escandalosa o tumulto  donde hay heridos, incluso muertos. "Se produjo una cerrajina". "Chancar" era tirar algo, violentamente, contra alguien. "Le chancó una azada a la cabeza y casi le mata". Sinónimo  de humareda era "humarrera" con el matiz de humo abundante. En unas épocas en las que abundaban los piojos en las escuelas, si bien una liendre era un huevo de piojo, también se  asimilaba a veces al piojo mismo. "Tiene liendres".

"No me pongas de espetera" es una expresión coloquial que significa "no me uses como excusa, ni me pongas en medio para cubrirte" o "no me uses de escudo para justificar tus acciones". Cuando a alguien se le pone de espetera "se pone  a alguien como excusa o adherido a una causa que no es suya, sino del interlocutor". En verano a veces me daba "galbana", que yo siempre he asimilado más a cansancio que a "modorra" o somnolencia. "Fato" es una persona  terca y  necia. Vas hecho un "gocho" era una expresión muy familiar cuando uno iba sucio o desaseado. "Rebañar" el plato era apurar toda la comida hasta no dejar nada, incluida la salsa. "Se ha pasado rodo el día reguñendo" significaba que ha estado todo el día gruñendo, quejándose entre dientes. Si alguien se iba de juerga, por ahí, se decía que se "iba de pingo". De un bizcocho demasiado húmedo y empalagoso  podía decirse también  que estaba "lamigoso". Una mujer ligera de cascos o de costumbres disipadas era calificada como una "candonga". Un hombre también podía ser un "candongo" aunque por el machismo imperante en aquellos tiempos lo escuché muy pocas veces.

¡Jodo petaca!" es una expresión coloquial que escuché a mi padre y que  usaba para mostrar asombro, sorpresa, enfado o protesta, similar a "¡Caramba!" o "¡Dios mío!", que viene de un grito de guerra árabe "¡Hudju bitaqah!" ("¡Tómalo por la fuerza!") que se adaptó fonéticamente al castellano. "No  jeringues" era sinónimo de "No me molestes o fastidies". "Órdiga" es una interjección de asombro. Un "jijas" es una persona endeble;  Un "juanlanas" un hombre apocado que se presta con facilidad a todo cuanto se quiere hacer de él; un "troncho", una persona sin criterio. "Ponerse como un tito" significaba ponerse muy moreno. "Peguijera" puede entenderse como sustantivo o adjetivo, como sustantivo es una cosa que, sin aportar gran provecho, acarrea problemas y dificultades. "Es una pejiguera".  Como adjetivo se asimila a fastidioso, latoso o excesivamente exigente. Aplicado a persona, usado también como sustantivo. "Calla, no seas pejiguero.". "Espurrirse" era estirarse o desperezarse. "Panizo" era lo que nos llamaba mi madre si abusábamos del pan: "Eres un panizo". "Jodido" tenía varias acepciones: unas negativas y otras no tanto: "Esta jodido el asunto" cuando el problema era de los grandes. ¡Qué jodido eres" con muchas acepciones y no todas negativas dependiendo del contexto. "Es un pánfilo" se decía de una persona poco inteligente y sin cuajo. "Perillán" es sinónimo de pícaro, tunante. "Eres un perillán". "Le ha dado un paralis" se decía cuando a alguien le había dado un ataque cerebral, refiriéndose a la parálisis de algún miembro o de una parte de su cuerpo.